El otro día vino el Flaco con una idea: “che, voy a arrancar con velas aromáticas, pero quiero vender en todos lados ya, en farmacias, en tiendas de decoración, en el supermercado”. Le pregunté: “¿y ya sabés qué requisitos de calidad y seguridad tenés que cumplir?”. Me miró como si le hubiera hablado en chino. “No, pero si son velas nomás…”. Ahí está el error: pensar que una vela es “cera nomás”. El Ministerio de Salud acaba de publicar la Resolución 313/2025, que aprueba un reglamento técnico de calidad y seguridad para productos cosméticos… y las velas aromáticas y de aromaterapia entran en esa categoría. Posta. No es joda. Si vendés velas perfumadas, esto te toca de lleno.
¿Qué dice exactamente la Resolución 313/2025?
Según el Ministerio de Salud, la Resolución 313/2025, del 12 de agosto de 2025, aprueba un reglamento técnico que establece requisitos esenciales de calidad y seguridad para productos cosméticos, y es aplicable a velas aromáticas y productos de aromaterapia. O sea, no es que mañana tenés que cerrar el taller, pero sí tenés que empezar a revisar cómo hacés las cosas. La norma pone el foco en la composición, el etiquetado y la seguridad del producto final. Si usás fragancias, colorantes o aceites esenciales, todo eso entra en la mira.
¿Esto es nuevo o ya estaba?
Viene de antes. Ya habíamos hablado de la normativa de ANMAT para fábricas de cosméticos y velas y de las normas de seguridad que actualizó el gobierno. Esto es un paso más. La Resolución 313/2025 unifica criterios y pone negro sobre blanco lo que antes estaba medio difuso. Si ya venías cumpliendo con las reglas anteriores, esto no te va a cambiar la vida. Pero si sos de los que “total, es una vela, quién se va a dar cuenta”, te conviene leer con atención.
Lo que tenés que revisar YA en tu taller
No te asustés, no es un bicho de siete cabezas. Pero sí tenés que sentarte una tarde con tu cuaderno de costos (sí, ese que actualizo obsesivamente) y revisar tres cosas:
1. Las fragancias y esencias que usás. El reglamento exige que sean aptas para uso cosmético. O sea, no podés usar cualquier esencia de repostería o de limpieza. Tienen que estar registradas y ser seguras para la piel (porque las velas aromáticas se consideran productos de contacto indirecto). Si comprás en proveedores grosos, ellos ya te dan la ficha técnica. Si comprás en ferias o por Marketplace, pedí el papel.
2. El etiquetado. Acá viene lo concreto: tenés que poner en la etiqueta la composición (cera, fragancia, colorante, mecha), el lote, la fecha de fabricación, el peso neto, y los datos del fabricante (tu nombre o marca, domicilio, CUIT). Y una advertencia de seguridad: “No dejar encendida sin supervisión”, “Mantener fuera del alcance de niños y mascotas”, “No quemar cerca de materiales inflamables”. No es optativo.
3. Los ensayos de laboratorio. Dependiendo del tipo de vela y del canal de venta, te pueden pedir ensayos de estabilidad, de punto de inflamación, de emisiones. No es para todas las velas ni para todos los vendedores, pero si querés entrar a farmacias o tiendas grandes, te lo van a exigir. Mejor tenerlo previsto.
¿Y esto cómo afecta a tu precio?
Mirá, todo lo que sea cumplir con una norma tiene un costo: la fragancia certificada sale más cara que la genérica, el etiquetado profesional sale plata, los ensayos de laboratorio salen plata. Pero no es un gasto al pedo: es una inversión en confianza. Don Carlos me lo dijo una vez: “pibe, el que regala su trabajo le enseña al cliente que no vale”. Acá es lo mismo: si cumplís con la norma, podés cobrar más caro porque estás dando una garantía. El cliente que compra en una feria o en Instagram no te pide papeles, pero el que compra en una tienda de decoración o en una farmacia, sí. Y ese cliente paga mejor.
Hacé los números: si una fragancia certificada te cuesta el doble que una genérica, pero podés subir el precio un 30% y vender en canales que antes no podías, la cuenta cierra. Siempre que tengas el margen bien calculado. Si no cubrís costos, no es un negocio, es un hobby caro.
FAQ: lo que todos preguntan
¿Tengo que registrarme en ANMAT para vender velas?
Depende. Si vendés solo en ferias artesanales o por Instagram a particulares, probablemente no te exijan el registro. Pero si querés vender a locales comerciales, farmacias o tiendas de decoración, te van a pedir el registro de producto y el establecimiento habilitado. Consultá con un contador o con la municipalidad de tu ciudad.
¿Las velas de soja entran en esta norma?
Sí, si son aromáticas o de aromaterapia. La norma aplica a “productos cosméticos” y las velas perfumadas entran en esa categoría. Las velas blancas sin fragancia, no. Pero si le ponés una gota de esencia, ya estás adentro.
¿Qué pasa si no cumplo?
Depende de quién te controle. En una feria municipal, probablemente nadie te pida papeles. Pero si vendés en una tienda y hay un problema (una vela que explota, un cliente alérgico), te pueden caer con una multa o un juicio. Mejor prevenir.
¿Dónde consigo fragancias certificadas?
En proveedores de insumos para cosmética, no en casas de repostería. Pedí siempre la ficha técnica y la declaración de conformidad. Si el proveedor no te la da, buscá otro.
¿Esto aplica en toda Argentina?
Sí, la Resolución 313/2025 es nacional. Después cada provincia o municipio puede tener exigencias adicionales, pero esta es la base.
Una acción para esta semana
Agarrá tu cuaderno de costos (o la planilla de Excel, la que uses) y agregá una columna: “cumplimiento normativo”. Anotá cuánto te sale la fragancia certificada vs. la que usás ahora. Calculá cuánto te sale un etiquetado profesional (podés imprimir en una imprenta chica, no hace falta una fortuna). Y después fijate si podés subir el precio para cubrir ese costo sin perder ventas. Si la cuenta no cierra, revisá el margen o buscá un proveedor más barato. Pero no te saltes el paso: la norma no es un capricho, es una forma de que tu negocio sea sostenible y de que no te comas un problema después.
Esto es mi experiencia armando un negocio de velas, no asesoramiento contable; para impuestos y habilitaciones, consultá con un contador.
De hobby a negocio: costos, precios y marca. Cobrá lo que vale. Para impuestos, consultá con un contador.
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